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09 noviembre 2007 

200

-Qué hacés Fernando
Tardé unos segundos en distinguirlo en medio de las luces violetas del 109. Nos saludamos y me presentó a la made de su hijo, quien cargaba con un mocosito inquieto en el asiento de la ventanilla.
Hablamos sin parar casi veinte minutos sobre el supermercado y las anécdotas de peleas en el playón de los camioneros. Traté, con éxito relativo, de no desviar la mirada hacia la acompañante, que aparecía en el fondo de mi imagen como una muñeca de carne y hueso con una remerita escotada que la volvía inquietante bajo la luz fluorescente del colectivo.
Nos quedamos sin tema y empezamos a mirar hacia otros lados sin demasiado embarazo. Rompió nuestro silencio el nene de mirada pícara, que se pasó al regazo del padre para hacerse dueño de la situación. Caí en la cuenta que me había estado mirando atónito desde hacía unos minutos, con la misma intensidad que yo hubiese dedicado a las curvas de su madre de haber existido la oportunidad.
Jugué un rato largo con él y nos reímos mucho mientras le pellizcaba la pancita de la misma manera que hace muchos años mi abuelo me lo hacía a mi. Al poco tiempo olvidé por completo a sus padres.
Pero era de noche, yo estaba cansado, y la aparición mágica de un asiento libre en la fila del fondo fue una tentación irresistible. Me excusé al mismo tiempo que ellos se preparaban para bajar en una de las paradas próximas. Nos despedimos y el gordito inquieto me saludó con una de esas sonrisas que acarician por dentro.
Le caíste bien, me dijo el padre.
Me fui a sentar al asiento del fondo, cansado y contento, con el vientito pegándome en la cara y pensando que las cosas más lindas pasan cuando pega el calor eléctrico de las noches de verano.

muy sweet lo tuyo. cuando le pasa eso a una chica es porque el relojito le empezó a hacer tic tac (believe me, been there...)

Ay Fer como sos eh...
Igual siempre es un placer leerte.

Estás equivocada en las dos frases que me dijiste, Meli

El clima que crean las luces violetas del 109, sus espejitos fileteados y sus cortinas rojas es lo mejor del mundo.

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